ENTREVISTA A TIM MAUDLIN (2)




JLFA:


Dear Professor:

I do not know if it will be productive to answer you. You're at a higher level of knowledge and abstraction (and probably simple intelligence, he, he). But I spent years on this and, why not, I have some ideas of my own. When I translated for Wikipedia “Philosophy of space and time”, “Arrow of time”, “Eternity”, “Retrocausality”, “John R. Gott”... I was somehow forced to translate twice: to other language and to my own understanding, and it was as if Wittgenstein, because of my obsession with finding the right word, were guiding or whatching my way, selecting, consolidating it. His truths (of Witt.) should prevail in all possible worlds, with or without geometry, or with or without Einstein, or Mach, or Gödel. Your first two paragraphs are orthodox as far as I understand them.

Moreover, I am agnostic in religion, and also in choosing in the opposition Maudlin-Barbour (how I enjoyed it mocking in YouTube!). I do not support McTaggart. McTaggart’s is not directly intuitable as a serious argument. "Series" for me always talk about causes and effects. And cause and effect, from Hume, is what you say.

Well, I do not know what to think about a circular time, but Penrose, Poincaré, Gott, Lynds, Yourgrau (and Nietzsche!), they do have something to say, and Wheeler and Einstein (two smart guys) were deeply perplexed with Gödel. “The actual physical universe” that you say is not the definitive physical universe (for example what the hell is “dark energy”?). I'm an agnostic again.

Last, about Elias, I do not know if you have read his book on time. It is interesting not for the ontology of time (which he doesn’t try to do: he is a simple relativistic: it doesn't exist) but for the anthropological vision that he admirably traces along the book. This is the most important to me. Science states that human being, human brain, are not designed to uncover the truth, but only to survive, once we left the forests two million years ago.

Is important how do we think the time diachronically? How do we think it now, synchronically, after Newton and Einstein? How will we do it in that we call the future? I think the answer is yes. Time is a really very complex and elusive (remember Jung) subject and to address it we must be what in Spanish is called multidisciplinary. If not, I think in McTaggart (and Barbour), but they also have something to say. You said to journalist Ross Andersen (of The Atlantic) something about translate from physics into some other language. It is all language. Wittgenstein again.

Thank you for your attention,

J. L.



Tim Maudlin:


Dear J. L.,

Clearly, if one takes circular time, or closed time-like curves, to be physically possible, then that puts constraints on the physical nature of time. I just don't take the fact that Godel's mathematical  structure is a model of the Einstein field equations to show that it represents a physical possibility.

There are, for example, temporally unorientable mathematical models of the field equations, where one cannot divide the light-cones into two classes (past and future), but I don't think that physicists take these seriously as physical possibilities. So without stronger reason to take Godel's model seriously, I don't think one needs to accept it as representing a physical possibility.

The argument about human cognitive abilities having been selected by evolution, and so suited to solve practical problems at the middle scale, is plausible. But if it were really correct, then we would not have been as spectacularly successful as we have been in doing physics at the microscopic and cosmological scale.

Somehow, our theorizing and mathematical abilities have been up to the task of being very successful at scales far removed from evolutionary history. So I think we have grounds for optimism that we can, in principle, understand the physical world.

Regards,

Tim


*      *      *

JLFA:


Estimado profesor:

No sé si será productiva una réplica de mi parte. Te encuentras en un nivel más alto de conocimiento y abstracción (y de inteligencia probablemente, je, je). Pero he dedicado años a esto y, por qué no, tengo alguna que otra idea al respecto. Cuando traduje para la Wikipedia en español “Filosofía del espacio del tiempo”, “Flecha del tiempo”, “Eternidad”, “Retrocausalidad, J. Richard Gott”… fue de algún modo como si me viese obligado a traducir dos veces: una, a otra lengua, y la otra para mi propia comprensión, y de alguna manera era como si Wittgenstein, debido a mi obsesión por encontrar la palabra correcta, me sirviese de guía o fuese observando mi camino, escogiendo la mejor opción, consolidándolo. Sus verdades (de Wittgenstein) deben, según él, prevalecer en todos los mundos posibles, con o sin geometría, o con o sin Einstein, o Mach, o Gödel. Tus dos primeros párrafos representan la ortodoxia, según entiendo yo.

Por otra parte, yo soy agnóstico en religión, y también a la hora de elegir entre Maudlin y Barbour (cómo disfruté la broma en YouTube). Yo no apoyo a McTaggart. McTaggart no es directamente intuible como argumentador serio. “Serie” para mí se refiere siempre solamente a causas y efectos. Y causa y efecto, desde Hume, hacen referencia a lo que tú has afirmado.


Bueno, no sé qué pensar de un tiempo circular, pero Penrose, Poincaré, Gott, Lynds, Yourgrau (y Nietzsche!) tienen algo que decir al respecto, y Wheeler y Einstein (dos tipos más que avispados) se quedaron profundamente pasmados con las ecuaciones de Gödel. “El universo físico real” que dices no es el universo físico definitivo (por ejemplo, ¿qué diablos es la “energía oscura”?). Soy agnóstico de nuevo.


Por último, acerca de Elias, no sé si has leído su libro sobre el tiempo. Es de sumo interés, pero no por una ontología del tiempo (que él no trata de pergeñar: él es un simple relativista: el tiempo no existe), sino por la visión antropológica que traza admirablemente a lo largo del libro. He aquí lo más importante para mí. La ciencia establece que el ser humano, el cerebro humano, no se hallan diseñados para descubrir la verdad, sino solo para sobrevivir, una vez que abandonamos los bosques, dos millones de años atrás.

¿Tiene alguna importancia el cómo pensamos el tiempo diacrónicamente? ¿Y el cómo lo pensamos ahora, sincrónicamente, después de Newton y Einstein? ¿Y el cómo vamos a pensarlo en –lo que llamamos– el futuro? Creo que la respuesta es sí. El tiempo es sin duda un asunto sumamente elusivo y complejo (también en el sentido junguiano), y para abordarlo hay que ser lo que en español se llama “multidisciplinar”. Si no se hace así, se me ocurre pensar en McTaggart (y Barbour), pero también ellos tienen algo que decir. Declaraste al periodista Ross Andersen (en la entrevista para The Atlantic) algo acerca de traducir de la física a algún otro idioma. Todo es lenguaje. Wittgenstein nuevamente.

Gracias por tu atención,


J. L.


 

Tim Maudlin:

Querido J. L.,

Es evidente que, si aceptamos el tiempo circular, la curva cerrada-de-tipo-tiempo, como físicamente posibles, eso viene a imponer limitaciones a la naturaleza física del tiempo. Yo simplemente no acepto el hecho de que la estructura matemática de Gödel represente un modelo válido de las ecuaciones de campo de Einstein a la hora de representar una posibilidad física.

Existen, por ejemplo, modelos matemáticos de las ecuaciones de campo que no muestran orientación temporal. Dichos modelos no dividen los conos de luz en dos clases (pasado y futuro), pero no creo que los físicos opinen seriamente  que aluden a posibilidades físicas reales. De tal modo que, sin evidencias de mayor peso que sustenten seriamente el modelo de Gödel, no creo que uno esté obligado a aceptarlo como representación de una posibilidad física.

En cuanto al argumento de que las habilidades cognitivas humanas han sido mejoradas por la evolución, y por lo tanto se han adecuado bien para resolver problemas prácticos en la escala intermedia, pienso que es plausible. Pero si esto realmente fuera correcto, entonces no habría sido tan espectacularmente exitosa la física, como lo ha sido, en las escalas microscópica y cosmológica.

 De alguna manera, nuestras habilidades para la teorización y las matemáticas han rayado a gran altura en escalas alejadas de la historia evolutiva. Tanto es así que es mi opinión, en principio, que finalmente acabaremos siendo capaces de entender el mundo físico.

Saludos, Tim


© José L. Fernández Arellano, 29 noviembre 2012

ENTREVISTA A TIM MAUDLIN (1)



La afición a la cosmología wikipédica, muy saludable y productiva en lo lingüístico e intelectual (me muevo en el gremio colateral de la ciencia-ficción), depara a veces satisfacciones inesperadas, como la posibilidad de hacer de Eduard Punset, en su espacio Redes, entrevistando a una celebrity del saber actual que se ha prestado amablemente a ello. Tim Maudlin (n. 1958) es un filósofo de la ciencia y físico estadounidense de la Universidad de Nueva York, autor de libros divulgativos importantes como Philosophy of Physics, Volume 1: "Space and Time" (Princeton University Press, 2012) y, en especial, The Metaphysics Within Physics (Oxford University Press, 2007), epítome de su pensamiento. La tesis por la que Tim quizá es más conocido sostiene que el tiempo cosmológico, al contrario de lo que opina la mayoría de los científicos modernos, existe como una realidad objetiva, aunque él habla más bien de “asimetría temporal reversible” lo que introduce en el problema un innegable matiz cuántico.

He aquí a Tim Maudlin polemizando sobre la existencia del tiempo con uno de sus grandes oponentes dialécticos, en YouTube: Debate Maudlin-Barbour.

(Esta publicación ha sido autorizada por Tim Maudlin. Incorporo el texto original de la comunicación por e-mail y luego mi traducción.)

El filósofo Tim Maudlin




JLFA:
Dear Mr Maudlin,
[…] Anyway, maybe you can answer this two questions.
First: The article of the EnglishWik “Philosophy of space and time” says you say (but the book of these pages doesn’t appear in the bibliography):

« “The
passage of time is an intrinsic asymmetry in the temporal structure of the world... It is the asymmetry that grounds the distinction between sequences that runs from past to future and sequences which run from future to past” [ibid, 2010 edition, p. 108]. Thus it is arguably difficult to assess whether Maudlin is suggesting that the direction of time is a consequence of the laws or is itself primitive.»

Is that true? What exactly means
primitive (in Spanish is as archaic, old, I think you mean axiomatic)? I guess the laws of asymmetry, id est, the arrow of time, will be: causation, the First and the Second Law of Thermodynamics, entropy, the expansion of the universe, gravity, the law governing the orbits of the stars and planets (the passage of time is the passage of the hours, the days, wich is the Earth spinning on its orbit...). The direction of these laws demonstrate, as Prigogine states, that time exists. But exists as the property of those laws or by himself? I mean: Is time which introduces the asymmetry in the laws or this asymmetry is simple property of the structure of the laws, as laws of physics? You know Norbert Elias said: «How can you measure something the senses can not perceive? An hour is invisible». You must know very well this kind of objections, like McTaggart's, Gödel's, etc.
The second question: What has all this to do with the distinction between past, present and future? Again according to Norbert Elias, «Only in the human experience are given important dividing lines between “past”, “present” and “future”, that features the aforementioned fifth dimension».: the fifth dimension of time is a symbolic dimension that serves only to order life and mind, but does not exist really in nature, animals or stones do not know it... (Elias dixit).

Best regards, J. L.


Tim Maudlin:


Dear J. L.:

By primitive I just mean not reducible to some other asymmetry as a matter of definition. So, for example, if you think that the forward direction of time is, by definition, the direction in which entropy gets bigger, then entropy never decrease becomes an analytic truth. But I don't think it is analytic, nor did Boltzmann. The entropy of a closed system, or even the whole universe, could decrease. It is just very unlikely to do so. Similarly for other proposed definitions of the direction of time.

Boltzmann's genius was to see that, if the universe starts out in a low- entropy state, then the physics itself implies that increasing entropy (relative to a fixed direction of time) is overwhelmingly likely, that is, overwhelmingly most of the initial micro states will lead to increasing entropy. I would seek similar explanations for the other de facto arrows, save for the arrow of causation. I think that causes are just defined to be prior to their effects.

The objections you mention are all very different. Of course temporal structure is not directly observable. Neither is spatial structure. We attribute geometrical properties to space-time as part of a large theoretical package. The laws that govern observable matter make reference to the space-time geometry, and the thing takes on empirical significance as a whole.

McTaggart's arguments make no sense. I can go through in detail, but it would be better for you to explain how you understand them.

Godel refers to a model of the General Relativistic Field equations that we know not to correspond to the actual physical universe. If you think that time can't go in a circle, then you regard these as mathematical curiosities that do not correspond to physical possibilities, much less physical actuality. If I thought Godel's model represented something physically possible I would have to change my view.

As for the past, etc., I see no argument in the quote from Elias to respond to. Take a chunk of Uranium. As time goes forward, to the future, more and more of the Uranium decays. That is a time- asymmetric fact about it that makes no reference to a fifth dimension, but just to a direction of time. It also makes no reference to the human mind. So what is the argument?

Cheers, Tim





*      *      *

JLFA:

Estimado Sr. Maudlin:

[...] De todos modos, tal vez puedas responder a estas dos preguntas.

Primero: El artículo de la Wikipedia inglesa "Filosofía del espacio y el tiempo"
, dice que, según Tim Maudlin (por cierto que el libro a que se refieren estas páginas no aparece en la bibliografía):

«
El paso del tiempo supone una intrínseca asimetría en la estructura temporal del mundo... Se trata de la asimetría que subyace a la distinción entre las secuencias que van del pasado al futuro y aquellas que van desde el futuro al pasado [ibid, edición 2010, p. 108]. Así, podría decirse que es difícil evaluar si Maudlin sugiere que la dirección del tiempo es una consecuencia de las leyes o es en sí misma axiomática».

¿Es eso cierto? ¿Qué significa exactamente “primitivo” (en español significa arcaico, viejo; creo que te refieres a “axiomático”)? Supongo que las leyes que marcan la asimetría, id est, la flecha del tiempo, serán: la causalidad, la Primera y la Segunda Ley de la Termodinámica, la entropía, la expansión del universo, la gravedad, la ley que rige las órbitas de las estrellas y los planetas (el paso del tiempo no es más que el paso de las horas, de los días, que es la Tierra girando en su órbita...). La dirección de estas leyes demuestra, como sostiene Prigogine, que el tiempo existe. Sin embargo, ¿existe como propiedad de estas leyes o por sí mismo? Quiero decir, ¿es el tiempo el que impone la asimetría en las leyes o la asimetría es mera propiedad estructural de las leyes, en tanto que leyes de la física? Ya sabes que Norbert Elias declaró: «¿Cómo se puede medir algo que los sentidos no pueden percibir? Una hora es invisible». Tú debes conocer muy bien este tipo de objeciones, como la de McTaggart, la de Kurt Gödel, etc.

Mi segunda pregunta: ¿Qué tiene todo esto que ver con la distinción entre pasado, presente y futuro?
Siempre según Norbert Elias, «Sólo en la experiencia humana se dan importantes líneas divisorias entre el “pasado”, “presente” y “futuro”, que recrea la antes mencionada quinta dimensión». Esta quinta dimensión del tiempo es una dimensión simbólica que sólo sirve para ordenar la vida y la mente, pero no existe realmente en la naturaleza; los animales y las piedras nada saben de ella... (Elias dixit).

Saludos, J. L.


Tim Maudlin:



Estimado José Luis:




Por
primitivo sólo quiero decir no reductible a alguna otra asimetría como materia de definición. Así, por ejemplo, si piensas que el sentido de avance del tiempo es, por definición, la dirección en que se incrementa la entropía, entonces, “la entropía nunca decrece” se convierte en una verdad analítica. Pero yo no creo que sea analítica, ni Boltzmann. La entropía de un sistema cerrado, o incluso de todo el universo, podría disminuir. Es simplemente muy poco probable que lo haga. De manera similar para otras “definiciones” propuestas de la dirección del tiempo.

El genio de Boltzmann fue deducir que, si el universo comienza en un estado de baja entropía, entonces la propia física implica que el aumento de entropía (en relación a una dirección fija del tiempo) es abrumadoramente probable, es decir, de manera abrumadora la mayoría de los microestados iniciales dará lugar a una entropía creciente. Quisiera encontrar explicaciones similares para las otras flechas de hecho, salvo para la flecha de la causalidad. Creo que las causas se definen simplemente por preceder a sus efectos.

Las objeciones que propones van en otro sentido. Por supuesto, la estructura temporal no es directamente observable. Tampoco lo es la estructura espacial. Atribuimos propiedades geométricas al espacio-tiempo como parte de un paquete teórico general. Las leyes que gobiernan la materia observable hacen referencia a la geometría del espacio-tiempo, y el asunto reviste un significado empírico en su conjunto.

Los argumentos de McTaggart no tienen sentido. Podría detallar más, pero sería mejor para ti tratar de explicar antes cómo los entiendes.

Gödel se refiere a un modelo de las ecuaciones de campo de la relatividad general que hoy sabemos que no se corresponden con el universo físico. Si piensas que el tiempo no puede ir en círculo, entonces hay que considerar dichas ecuaciones como curiosidades matemáticas que no se corresponden con las posibilidades físicas, y mucho menos con la realidad física. Si pensara que el modelo de Gödel representaba algo físicamente posible, tendría que cambiar mi punto de vista.

En cuanto al pasado, etc., no veo en la cita de Elias ningún argumento al que replicar. Toma un fragmento de uranio. Con el tiempo discurre hacia adelante, hacia el futuro, deteriorándose más y más a medida que aquel transcurre. Este es un hecho temporal asimétrico que nada tiene que ver con una “quinta dimensión”, pero sólo para una dirección del tiempo bien definida. El hecho tampoco hace referencia, por cierto, a la mente humana. Entonces, ¿cuál es el argumento?

 Saludos, Tim

© José L. Fernández Arellano, 28 noviembre 2012

INDIGNA CRISIS (3)



Hace años escribí lo siguiente en un cuento de ciencia-ficción en que aludía yo a una extraña guerra sin muertos (con posterioridad, lo que son las cosas, estalló la Guerra del Golfo; al principio sorprendían mucho las contadas bajas):

El profesor, por su parte, nos explicaba en clase que en toda la historia no se tiene conocimiento de una guerra sin víctimas mortales, sin catástrofes, bombardeos, sin miseria civil; que no podía tratarse más que de una enrevesada maniobra de política internacional que los de a pie no alcanzábamos a comprender. Pero todo el mundo coincidía en una cosa: si de verdad estábamos en guerra, pronto tendríamos todos oportunidad de percatarnos de lo que eso significaba de veras.

En fin. A cuento de qué viene esto. A cuento de que hay quien afirma que estamos metidos de lleno nada menos que en una Tercera Guerra Mundial sin enterarnos, y que ésta sí que la va a ganar Alemania (país asociado, hay que ver lo negras que ponen las cosas algunos). Y también viene a cuento de que lo que está pasando en este país roza ya lo increíble, lo fantástico, la ciencia-ficción, en efecto. Bajo cuerda, se está operando aquí una especie de reconversión al sueño americano, reconversión salvaje, en plan pesadilla más bien, en un país a años luz de distancia de una superpotencia en cuanto a recursos naturales y financieros, capacidad económica, pasión depredadora, etc. Esto ya no es simplemente esperpéntico. No. Es mucho más grave.

A finales del posmoderno siglo XX nos escandalizábamos con la memoria histórica de tanta lacra de humanidad, ya afortunadamente obsoleta: los miles de invasiones colonialistas, la esclavitud, las dictaduras, el sufragio restringido, la Inquisición, el Holocausto, el Apartheid… A la vuelta del siglo, como no puedo dejar de ser optimista, incluso históricamente, propongo la siguiente lista de piedras de escándalo para el día en que alcancemos una verdadera democracia, no sé si me explico. Ya lo verán. No nos creeremos lo que está pasando ahora mismo. Nos parecerá un sueño, o más bien, digo, una auténtica pesadilla de ciencia-ficción histórico-socio-político-económica:

-El gobierno mentía a mansalva. Aunque parezca mentira, jamás cumplía lo que había prometido: el gobierno se contradecía, ocultaba, sesgaba, defraudaba, improvisaba continuamente. Pero, vamos a ver, si no cumplía lo prometido estaba traicionando a sus electores, especialmente en materia económica. No iban a subir el IRPF, no iban a subir el IVA, nada de copago farmacéutico, iban a respetar los salarios y contratos laborales, etc. ¿Cómo es posible que en el seno de una democracia avanzada se siguiera diciendo una cosa por otra, se engañase a los votantes clamorosamente, incumpliendo lo firmado en el programa, el pacto electoral? ¿No comprometía, no vinculaba de ninguna manera y bajo ningún aspecto el programa a quien lo formulaba y divulgaba? ¿Cómo era posible que un desmán semejante fuese tolerado por el sistema? ¿No estaban las mociones de censura y demás herramientas constitucionales diseñadas para defender a los ciudadanos de la explotación, la manipulación y el engaño descarados y continuos?

-La justicia estaba politizada; según qué transgresores y delincuentes públicos gozaban de absoluta impunidad. En España la justicia solo castigaba al delincuente de poca monta y a aquel que no perteneciera a un partido mayoritario, ya que los afiliados, y más todavía los aupados al poder, disfrutaban de patente de corso, aun llevando a cabo políticas, con arreglo al interés público, desastrosas. ¿Por qué no se exigían responsabilidades por tanta infamante mala gestión, por qué, mismamente, no se investigó de inmediato el asunto Bankia, el de decenas de costosísimas obras públicas inútiles? ¿Por qué existía impunidad incluso indemnizada millonariamente? Ante los incontables casos de corrupción, tráfico de influencias, malversación, cohecho, mala gestión, ¿por qué no dimitía nadie? ¿Acaso no tomaban ejemplo de lo que ocurría en Europa ante la mínima sospecha de turbiedad administrativa? Es sabido que en aquel tiempo renunció a su cargo un ministro europeo por el único delito de que su hija pagaba menos alquiler de lo normal…

-Obras faraónicas, autopistas, estaciones de tren, aeropuertos, centros de convenciones, pagados por el erario público, ¡muertos de risa, infrautilizados!, es más, ¡¡en muchos casos ni eso: ni se utilizaban!! ¿Qué objetivo cumplía su construcción sufragada por un dinero público que tanta falta hacía dos días después? ¿Quién ideó esas obras, quién las promovió, quién las aprobó, a quién le sirvieron de alguna forma si en sí mismas no servían para nada? ¿Por qué no se investigaron tales desafueros en profundidad, las posibles comisiones, composturas o manejos, quién pudo lucrarse con esos megacontratos? ¿Por qué no se exigieron responsabilidades de semejante despilfarro cuando a renglón seguido se congelaron las pensiones y los sueldos, se obligó a los ingenieros, médicos y demás titulados jóvenes a emigrar porque nadie los contrataba y menos la Administración, se obligó a los pensionistas a hacerse cargo del gasto farmacéutico y hasta de sus desplazamientos en ambulancia, y se retiraron becas a los estudiantes, ayudas a la investigación, y subvenciones a los parados y hasta a Cáritas?

-Tanto y tan devastador escándalo económico, ¿nadie se lo maliciaba, nadie lo veía venir, no había metidos en política brillantes profetas o negros augures, o rojos o aunque fueran verduscos? ¿No estaba todo archicantado para los sesudos técnicos y gobernantes que regían nuestros destinos? Por cierto, a todos estos señores, que eran muchos, pero que muchos, y gordos, ¿se les exigía titulación universitaria en regla, o por ventura ingresaban en la cosa solo a cambio de cromos de fútbol o chapas de Pepsi-cola? (Bueno, también cabe la posibilidad de que se tratase de verdad de un atajo de auténticos imbéciles, como muchos expertos en sus respectivos campos, alejados de la política y las finanzas, sospechaban.) ¿Para qué estaban pagándose buenos sueldos a ministros, senadores y diputados expertos en la materia, asignaciones espléndidas a comisiones económicas parlamentarias, a cientos, miles de economistas a sueldo de las decenas de Universidades, y del Estado, y de las Autonomías y los Ayuntamientos y las Diputaciones y las Delegaciones del Gobierno; ah, y a directivos y funcionarios de todos los niveles en el Banco de España, y en el Tribunal de Cuentas, en las distintas Fiscalías, y comisiones parlamentarias, y senadores, y policías, y funcionarios de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, y…, y…? ¿Acaso no se elaboraron en su día informes, investigaciones, memorias y auditorias contables serias con motivo de la “burbuja inmobiliaria” que amenazaba, precisamente (por "burbuja"), que estuvo amenazando durante años con explotarnos a todos en las propias narices, como con motivo de las fusiones bancarias, de la salida a bolsa de Bankia y de su situación financiera real? ¿Nadie se olió nada? ¿Acaso no se hizo nada por defender a los daños colaterales de tanto desmán y desastre y desafuero; a los seis millones de parados, los 400.000 desahuciados; amparar de algún modo a ese cuarto de la población (¿o era un tercio?) más allá del límite de la pobreza (por abajo)? No, primero había que rescatar a los bancos e indemnizar a sus responsables, por supuesto, para que fluyera el crédito otra vez como agua de mayo. En último término, si no se deja a la gente que lo merece (la gente bien, y bien que se lo ha ganado) disfrutar en sus yates, ¿cómo van luego a financiar empresas, a contratar a nadie, cómo van luego a generar riqueza en las naciones? En el impagable documental titulado Inside Job (Charles Ferguson, 2010), que trata en profundidad de la crisis que padecemos, se explicitan bien las causas y autores, la intolerable impunidad de éstos y cuál es el sentido de la "desregulación" bancaria y financiera que dio origen al desastre, y el papel de políticos y economistas a sueldo en la indigna infamia que ha salpicado al planeta entero.

Bueno, pues todo esto será prácticamente ciencia-ficción en el futuro, claro, cuando gocemos de una verdadera democracia, política y económica. Mientras tanto, ante tan vergonzoso panorama político y económico, los primeros que nos han perdido el respeto son nuestros “socios” transoceánicos (Argentina, Bolivia, etc.), y nadie duda que también los alemanes están jugando a placer con nosotros y, lo que es peor, con nuestras mismísimas primas (de riesgo). Por no hablar de que todo este sucio asunto está dando alas, para volar, a todo obtuso nacionalismo periférico que se precie. A veces uno se consuela pensando que, en fin, que no son tan pérfidos, estos alemanitos, y francesitos, y catalanitos, y..., que no lo hacen ellos por maldad (qué va, hombre), sino que lo que buscan es que nos demos cuenta los ciudadanos españoles, y especialmente los jóvenes (la generación mejor preparada en la historia de España, triste orgullo; qué felices se les veía hace poco al celebrar la copa de Europa, la segunda, después del mundial; qué felices, sí, y qué pena, penita, pena); para que nos demos cuenta de una vez por todas de en manos de quién estamos, o nos han puesto, a los jóvenes y a los no tan jóvenes. Si es verdad, como afirmó un sesudo tertuliano el otro día en una televisión cualquiera, que esto, no solo no se resuelve en un par de años, sino que lo vamos a arrastrar malamente, pizca más o menos, hasta el 2025, a mí mismo, por razón de edad, ya me han fastidiado lo mío. Pero, eso sí, ¡que me esperen con las urnas abiertas! Cuanto más indignados se hallen ustedes, no lo duden ni un segundo: a menos inútiles deben sentar en el Parlamento. A ver si nos enteramos de una vez por todas de que, en efecto, como tanto se oye ahora por ahí por esas calles, estos señores tan listos y bienhablados no se representan más que a ellos mismos. ¡Anda y que les den!

Unos comentarios más al vuelo, por qué no. Menos da una piedra:

-Aunque las medidas sean necesarias, nada justifica la falsedad, la manipulación y la mentira. ¿O es que el argumento consiste en: “Sabemos que no son medidas populares. Lo sabemos. Les engañamos, señores, porque en caso contrario no nos votarían y así no nos permitirían tomar esas medidas tan necesarias para el país y para el bien de todos; no entienden, no entienden, no acaban de entender ustedes que los recortes son tan, tan necesarios, de verdad, de verdad del Señor”?

-Con todo esto de las mentiras, la nueva miseria, la dependencia de los socios europeos (y el exagerado ascendiente de algunos) y tal, estamos ingresando en algo nuevo: la historia no había terminado. Qué va. Está empezando ahora. Otra new age, pero esta de corte siniestro. Que se lo pregunten, si no, a los jóvenes universitarios y no universitarios españoles. Ni puñetera falta que hacía.

-Con la sacralización que decíamos (véase sección I) del libre mercado pierde, no solo la clase trabajadora, la clase baja, la clase débil, sino también el país débil. Esa mecánica de polarización ricos-pobres se encuentra diáfanamente implícita en el alma funcional del despreciable neoconservadurismo capitalista (véase otra vez Inside Job).

-Caso de que, quién sabe, los partidos políticos hayan llegado a convertirse en vasallos reales, es decir, a sueldo, de los grandes lobbies financieros (pensemos nada más que en sus medios de financiación), acabarán de un modo u otro contagiados de los mismos, por la propia ósmosis de la cosa, contagiados por la cercanía, por la promiscuidad con ellos, con sus avarientas mezquindades y mismidades y esencias, y acabarán peleándose, los partidos, nada más que por el poder económico, el único poder real finalmente, y al pueblo llano, mero convidado de piedra, lo dejarán, pues como lo están dejando últimamente, a ver: en puñeteras bragas. (Pero, atiza, ahora que lo pienso, todo esto, ¿no estará ocurriendo ya, ahora mismo?... ¡En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo!...).

MANIFIESTO LITERARIO




PRIMER MANIFIESTO
RETROACTIVO[1] DE LA LITERATURA ULTRAHUMANA


¿Definimos la ciencia –la ciencia respetable como algo que incluye solamente ideas, dominios y posibilidades que pueden ser puestos a prueba por seres humanos contemporáneos sobre el planeta Tierra? […] ¿O adoptamos una visión aún más amplia y permitimos que la ciencia viaje en direcciones que pueden llevar nuestra teorización a dominios quizá permanentemente fuera del alcance humano?
             (Brian Greene. Físico de la Universidad de Columbia, N.Y.)


1. Partiendo de la humildad de reconocer que no somos más que una ensoberbecida mota de polvo en un arrabal terciario y pequeñoburgués del cuadrante cosmológico que nos acoge, y aspirando solo a una migaja extra de sentido ontológico, propugnamos una literatura cuyos dominios se encuentren fuera, tanto de esos alcances como de los propios límites humanos. La literatura que de alguna manera soñaron los genios intemporales de Poe, Eliot, Beckett, Kafka, Lovecraft, Asimov, Flaubert, Pessoa, Schopenhauer…
2. Una literatura, en primer lugar, superadora de lo que denominamos Miopía Cronológica, lacra intelectual y sensible que invalida por sí misma la plausibilidad de toda ciencia y todo arte. A partir del hecho fatal de que nuestra individualidad no es otra cosa que memoria cifrada, pedestre recurso evolutivo implantado por la Naturaleza Ilusoria, mera función cerebral, empero, en virtud de la cual creemos intuir y hasta osamos intervenir, modificándolo, en un mundo aún ignoto; la memoria puramente biológica, la enemiga conceptual a batir, ya que recrea de continuo la intolerable ficción de un tiempo lineal y fraccionado en pasado, presente y futuro, la ficción que engalana tendenciosamente de Verosimilitud Diacrónica, por ejemplo, a la novela y narrativa tradicionales.
3. Proponemos, desde este preciso espacio-instante, hacer uso de la imaginación únicamente como instrumento de transustanciación, colocándonos en el punto de vista de un Viajero Extraterrestre curioso y metomentodo que visitara accidentalmente este planeta, a la vez que como medio iniciático de abrazar, fundirnos en la ultrainquisitiva voluntad poeana que se encierra en la idea subyacente al “Mi corazón al desnudo” baudelaireano, junto a la que informa la conocida máxima: “La verdad está ahí fuera”.
4. El principio esencial: Nada humano en términos tradicionales me es propio, pero no en el sentido de la estética deshumanizada o surrealista de las periclitadas vanguardias del siglo XX, sino en el que dimana del intemporal Punto Omega tipleriano, la fuente de todo conocimiento, expresada en la simétrica, unívoca, diamantina Sincronía.
5. Cada adepto de la presente doctrina ha de obligarse a entregar al menos un libro bajo tales presupuestos. Un libro de depuradísimo, inexorable estilo, tan poético como narrativo, en el cual la palabra no señale al ser humano propiamente dicho, con sus acartonados conflictos, tragicomedias, glorias y miserias, sino a su flamante proyección intelectiva, a su Más Allá, a su Ciencia Sobrenatural destinada, a la Verdad Desnuda, al menos la entrañada en este rincón del universo, aquella que únicamente cabe rastrearse de forma sesgada, lateral, sorpresiva, a través de las Grietas Invisibles de la Percepción. Modelos aproximados: Eureka, de Poe, Finnegans Wake, de Joyce, El Innombrable, de Beckett, Cabeza borradora, de Lynch, La Sagrada Familia, de Gaudí, Lluvia oblicua, de Pessoa, El matrimonio del Cielo y el Infierno, de Blake, El pesa-nervios, de Artaud, Cuatro cuartetos, de Eliot, El jardín de las delicias, de El Bosco…
6. Servirémonos, pues, de sensibilidad e inteligencia, no con el fin de entender o recrear la Historia, la torpe, cruel y desalmada trayectoria del lamentable ser humano, sino en procura de la Fijeza, lo Inconmovible, la exacta dimensión múltiple de Espacio y Tiempo que resplandece en la aguda metáfora relativista de la Eternidad.
7. Encomendados, por consiguiente, a dichas deidades artísticas, llegamos al punto exacto de reconocimiento cabal del objetivo último de toda obra literaria, que no es otro que la Expansión Multidimensional de la Conciencia en el Espacio y en el Tiempo, id est, contribuir con todas nuestras fuerzas, desde un punto de vista extra o ultrahumano, a la materialización definitiva de la Inteligencia Artificial y a la materialización del Viaje en el Tiempo, o, lo que es lo mismo, a promover la Exploración y el Conocimiento íntegro y pormenorizado de Otros Mundos. En primer lugar, más allá del Sistema Solar y, en segundo, de los límites de la Vida, tal y como la entendemos o nos ha sido transmitida.

En Madrid, Vía Láctea, a 03 de noviembre de 2011 (d.C.), hacia las 12.30 h. (protocolo NTP)


Fdo.: (firma ilegible) Sürrell



[1] Redactado en noviembre de 2011 y con efectos a 16/06/1977, fecha de la mayoría de edad de la simulación pensante que suscribe.

CARTAS QUE NO ME PUBLICÓ "EL PAÍS"



Madrid, 20 agosto 2002

Sr. Director:


En relación con la siguiente frase de Mario Vargas Llosa, aparecida el pasado domingo en su periódico:

Marco Polo fue y quiso ser, ante y sobre todo, un mercader, un hombre dedicado al comercio, actividad que -parece estúpido tener que recordarlo- ha sido siempre sinónimo de progreso y civilización, de convivencia y diálogo, de rechazo de la violencia y de la guerra, de apuesta por la coexistencia y la paz,

debo decir, con todos mis respetos hacia tan gran escritor e intelectual, que de nuevo se le ve el plumero político a don Mario. De qué intenta convencernos. Nadie negará que el comercio sea uno de los grandes motores de la historia. Pero habría que plantearse también de qué se observa repleta la historia. No, desde luego, de “convivencia y diálogo”, no de “coexistencia y paz”.

¿Es necesario recordar una vez más la sucesión interminable de guerras, genocidios, desastres, abusos e injusticias de todo tipo que es muy capaz de provocar, directa o indirectamente, esta muchas veces honorable actividad, y no digamos si ampliamos, muy legítimamente, el concepto a “negocio”, a “business”? ¿Cuántas vidas humanas, cuántos bosques, cuántas especies animales y cielos y ríos limpios ha costado al mundo por sí mismo el mero afán de lucro?

¿No es comercio la secular explotación colonialista de medio mundo por parte de Occidente, los terribles excesos históricos a cargo del “hombre blanco”, con el inocente achaque comercial; el mismo tráfico de esclavos –esto sí que es comercio–, que sigue hoy vigente bajo diversas apariencias, legales o ilegales: la prostitución, la utilización de trabajadores asiáticos baratos llevada a cabo por grandes empresas del primer mundo, el incesante trasiego de inmigrantes, bastante menos espontáneo de lo que parece, etc.?

No fue, desde luego, sino la ganancia, la rapiña, el afán desmedido de poder y de riqueza, lo que impulsó las grandes invasiones de la Antigüedad, las conquistas ultramarinas de españoles, holandeses, ingleses, belgas, franceses, cuya nunca saciada sed, digamos, comercial –¿no es ésta sin duda la mejor coartada para un conquistador?–, y en nombre siempre de Dios, del progreso y la civilización, vejó y aniquiló comunidades, etnias enteras en vastas regiones de todo el planeta. Pero dirán que aquí ya no se habla estrictamente de comercio.

En este último caso, quizá alguien pueda preguntarse, como tengo entendido que suele hacer el articulista, qué consecuencias para el desarrollo económico de los pueblos ocupados hubiese tenido el no recibir a tiempo los pingües beneficios del “progreso y la civilización”. Pero este planteamiento, a la vista de los tristes datos que nos proporciona la historia, siempre acaba sonando a triste hipocresía.

Sin otro particular, atte.,


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14 de septiembre de 2009

SR. DIRECTOR,

Me tomo la libertad de recordarle, así como al público y la prensa en general:

1. El presidente de EE.UU., Barack Obama, no es negro, como suele afirmarse, sino mulato, hijo de un keniano de raza negra y una estadounidense caucásica. De haber sido en efecto de raza negra, muchos pensamos que nunca hubiese resultado elegido para el cargo.

2. También en relación con ese país, transcurridos varios años después de haberse demostrado de modo fechaciente que Irak no escondía armas de destrucción masiva, sigue sin explicarse honesta y claramente al público el motivo de su invasión a sangre y fuego por parte de fuerzas occidentales, invasión secundada sin reservas en su momento por el gobierno español.

Sin otro particular,






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[criticando la publicación de un libro de Dumas por El País en que aparecía absurdamente mutilado el relato "Las tumbas de Saint-Denis"]


08 de mayo de 2007

Estimada R. G. [se trata de la persona que respondió a mi consulta con poco o ningún criterio]):

Le agradezco infinitamente una respuesta tan amable y pormenorizada a mi consulta, respuesta que ha superado con mucho mis expectativas, aunque no cabe esperar menos de parte del diario que me acompaña religiosamente casi desde su fundación. Muy reconocido, pues, por su amabilidad; lamento, sin embargo, tener que disentir en redondo de sus razones. Lo hago desde una triple perspectiva, la de cuentista con muchos años de experiencia, la de traductor y, la más respetable de todas, la de lector.

Como cuentista y como lector, prefiero, ni que decir tiene, la versión completa de Les tombeaux de Saint-Denis, en primer lugar, porque, al contrario que ustedes, he encontrado varias ediciones que respetan el contenido original, incluso una vetusta traducción de Bruguera que fue la que levantó la liebre, y ninguna de ellas en modo alguno incomoda, confunde ni llama a engaño ni a mi inteligencia ni a mi sensibilidad lectora. No me considero funcionalista de la cosa, pero afirmo tajantemente que los comentarios entre los personajes, que funcionan, y muy bien, fuera de su contexto. El motivo: ¡en realidad, nunca escaparon de él! La parte suprimida incorpora a la historia una muy efectiva introducción científica o pseudocientífica, que no es imposible que Dumas heredase conscientemente del siempre efectivo Poe. Por otra parte, ¿tienen usted y el Sr. Armiño algo que objetar a los inicios de relato in media res?

En cualquier caso, la deontología como traductor me impediría cortar por lo sano allí donde no lo hizo el responsable principal del texto. Sencillamente porque así lo dejó escrito el autor, cuyo criterio me imagino que, para todo traductor, debe merecer en todos los casos el mayor de los respetos. En el supuesto de que el lector pudiese llamarse a engaño (tal parece ser el absurdo criterio utilizado) nada más fácil que añadir una pequeña llamada aclaratoria al pie. Insisto, sin embargo: en este caso (el de la versión original), ni siquiera hace falta. La narración, tal cual, se desenvuelve sola a las mil maravillas.

En esas ediciones de Bruguera a que me refiero, v. gr., abundaban las historias extractadas. Eso sí que sería inadmisible, pero al menos, hasta donde a mí se me alcanza, el editor de Bruguera solía reconocerlo expresamente.

Por último, diosanto, como dice Forges; debe usted perdonarme: a quién se le ocurre borrar de un plumazo la frase final de un relato breve. ¡Qué diría Borges! ¡Y O. Henry!

Una última cuestión: ¿este tipo de despiadados tijeretazos se ha repetido a lo largo de la serie?

Un cordial saludo, con la reiteración de mi gratitud.

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21 de abril de 2010

Sr. Director:

En relación con el ataque informático sufrido por el periodista de El Ideal, de Granada, José María Pérez Zúñiga, por haber expresado su protesta en dicho diario contra el procesamiento del juez Baltasar Garzón, le envío, por si fuera de su interés, mi escrito de adhesión al periodista:




Estimado José María:

Te expreso mi sentida indignación por el atropello que has sufrido, así como mi más firme adhesión a tu postura en el asunto de marras. ¿Garzón sentado en el banquillo por remover delitos de lesa humanidad? Al igual que a ese alto funcionario judicial internacional que recientemente ha expresado su consternación en televisión sobre lo sucedido (no recuerdo su nombre), me parece increíble el bochornoso espectáculo que vuelve a ofrecer la justicia en este país sobre tan delicada materia histórica. Alguien dijo una vez que la justicia en España es un cachondeo, y habría que preguntar a sus actuales responsables si no están contribuyendo precisamente a que la situación se enquiste en ello de la manera más vil y miserable.

No puedo sino adherirme a las declaraciones del secretario general de UGT, Cándido Méndez, hoy mismo (21/04), en TVE: La Ley de Amnistía del 77 se promulgó en época en que las instituciones democráticas españolas estaban aún en pañales (¿no sería más bien que se sentían amenazadas por poderes fácticos de determinado signo que periódicamente, como se ve, vuelven a poner en cuestión, de una u otra forma, impunemente a las instituciones?). Dicha situación de precariedad o amenaza hoy por hoy ya no se da: el sistema democrático se ha consolidado lo suficiente como para que leyes como la citada merezcan un estudio y una reforma a fondo. ¿Quién alberga ya temor alguno a hacerlo? ¿Tienen que ser otra vez los trabajadores españoles, o, si se prefiere, sus representantes sindicales los que tiren del carro de la razón y la justicia? Las responsabilidades de lesa humanidad (consúltese su prescripción en los códigos de justicia internacionales) están y estarán eternamente vigentes, como grabados en metal, para todo aquel que se niegue a cerrar los ojos.

Un abrazo solidario. 

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18 de marzo de 2006

Sr. Director


No puedo comprender el motivo de que levanten tanta polvareda las declaraciones y exabruptos del Sr. Zaplana. Yo creo saber lo que le ocurre a este buen señor: que la vida le ha tratado con excesiva dureza. Me explico. Dado que nunca acabo de creerme lo que veo y lo que oigo, especialmente en materia política, suelo fijarme con atención en los visajes y expresiones, por ejemplo, de los dirigentes del PP en sus comparecencias públicas. El Sr. Zaplana recuerdo perfectamente que era persona mesurada y aun encantadora cuando presidía su comunidad autónoma, y más todavía en su cargo de ministro. ¿No se dio cuenta nadie de la cara de vinagre que se le quedó al perder las últimas elecciones? Ya digo que me fijo mucho en esas cosas, y para mí su transformación no encierra misterio alguno. ¿Qué otra explicación cabe a conducta tan extraña? ¡Resulta, simplemente, que el montante de sus retribuciones ha mermado muchísimo desde entonces! Estoy del todo convencido de que en el fondo eso es lo único que le importa al Sr. Zaplana.

Atte., le saluda su seguro servidor.