EL QUE VOTA A UN LADRÓN, ¿TIENE 100 AÑOS DE PERDÓN?



Repite a menudo el conocido presentador Gran Wyoming en sus apariciones televisivas que España es el único país del mundo en el que, existiendo un amplio sector de población de ideología de extrema derecha, no hay partido político que la represente en su parlamento. Añade siempre el periodista de La Sexta que dicha representación, sin embargo, sería tautológica (dícese de la repetición innecesaria de lo mismo), dado que ya existe de hecho: la extrema derecha, heredera directa del franquismo, se ha adueñado por entero del Partido Popular, y por tanto cuando este gobierna, gobierna la extrema derecha franquista. No hay más que echar un vistazo a sus impresentables políticas, a sus monigóticos líderes de corbata y cuello duro, a sus maneras prehistóricas de proceder en general, de gobernar, pensar, argumentar, expresarse, a sus prepotencias dictatoriales y abusos parlamentarios y de todo tipo. Qué ha pasado en este país en estos últimos años. Qué políticas se nos han impuesto. Sencillamente las mismas que cuando Franco, solo que, por el hecho de hallarnos (solo por este hecho) acogidos a la UE, ésta ha exigido, ya sea secreta, sigilosamente, que, al menos, por el bien de la democracia comunitaria, salga de una vez a la luz tanta aberración política, económica y administrativa.



El que tenga memoria histórica, recuerde: los mismos despotismos e injusticias en todos los ámbitos, los mismos indignos privilegios hasta la muerte, la misma corrupción y latrocinio generalizados por parte de jerifaltes, clientela y amiguetes de la clase social o del partido. En efecto, Wyoming, no vas descaminado: los mismos perros, los mismos fachas, pero con distintos collares. Esas mismas tropelías que hace 40 años apenas encontraban algún fallo en el sistema de propaganda fascista para salir a la luz (insisto, porque aún no estábamos en Europa) llevan ahora por título: caso Gürtel, caso Bárcenas, caso Rato, caso Pujol, caso preferentes, caso empresas eléctricas, caso despilfarro en aeropuertos, autopistas y estaciones de tren inútiles, caso puertas giratorias, etc., etc., etc. Todo ello, con la carga de repugnante impunidad inherente, se registra en un contexto de paro generalizado, pobreza galopante, de recortes en pensiones y servicios sociales, de desahucios, de empleos basura, quiebras de pequeñas y medianas empresas, etc., etc., etc.


Pedíamos, exigíamos hace poco, exactamente el día antes de las elecciones del 20D, que tales desmanes y meriendas de negros no se olvidasen NUNCA, porque, ya se sabe, el que olvida los desmanes y horrores de la historia está condenado a revivirlos. Ahora, dos días después de las elecciones, mucho nos tememos que no solo dichos horrores se han olvidado, sino que ni siquiera fueron percibidos en su momento como tales.


¿Cómo es posible, cómo puede explicarse, en qué cabeza cabe, por todos los cielos, que el partido más votado haya sido el más corrupto, el más clasista, el más franquista, el que más y mejor se ha llenado los bolsillos y ha vaciado los del pueblo? El votante del PP, ¿ha votado también por el paro millonario, el despilfarro en políticos y coches oficiales, por la corrupción generalizada, los recortes en las pensiones, las comisiones ilegales, la malversación en obras públicas inútiles, los suicidios de desahuciados, la Justicia amiguista y partidista?… El votante del PP, ¿con su voto ha pedido prolongar el poder de su partido hasta el infinito (la ruina del Estado) y también el perdón para Rato, Blesa, Bárcenas y jefes de Bárcenas, para la familia Pujol; ha votado por más recortes, por más subidas desproporcionadas de la electricidad, y de esto y lo otro? ¿Ha votado, ya de paso, por más sintecho muertos de frío bajo los puentes, por más frío en las casas de los humildes? De modo que la pregunta definitiva es: el votante del PP, si no ha votado a esto, ¿a qué demonios ha votado? ¿Y el del PSOE? O, perdón, Pablo, ¿debo decir PPSOE? El votante del pájaro de cuenta derechista, ¿ha votado acaso porque se llenen más aún los bolsillos de los millonarios, que no los suyos? ¿Tantos recursos les sobran a las clases medias y bajas para regalar de este modo el voto al enemigo social? Porque, amigos, que yo sepa no hay tantos millonarios en el país como para justificar tan demencial aluvión de votos al PP, visto lo visto.


Dadá vive. La Casta, y Franco, y la ignorancia y la estulticia popular que desarrollaron pacientemente y con mano de hierro a lo largo de 40 años en España, viven. Y olé.


Addenda: ¡Uy!, en línea con lo anterior, un alumno por demás díscolo e inquisitivo, probablemente de izquierdas, acaba de hacerme tres preguntas por Messenger, que yo, pese a cierta cultura general de que disfruto, no he sabido responderle así de pronto; preguntas que uno juzgaría, en fin, algo capciosas. 1ª: ¿Existe lo que algunos malpensados denominan “lobotomía televisiva” o, por poner un ejemplo, “Telecinco-visiva”? 2ª: ¿Podría Vd. definirme sustanciosa y exactamente el término “zombi-voto”? Y 3ª: ¿No será el fin último de toda democracia la instauración de la justicia social en todos los ámbitos, y esta, asimismo, no se basa, en primerísimo lugar, en la recta y honesta y resplandeciente de equidad administración de los caudales, precisamente, públicos, que no privados?
 




© José L. Fernández Arellano, 22 dic. 2015